Juan Luis Barrionuevo — Goya, Ctes. - Argentina
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jueves, 21 de diciembre de 2017

Cómo averiguar la relación de reductora, sin desarmar la caja de engranajes, en una reductora con acople centrífugo.

Suele pasar que, con el tiempo, algunos propietarios de motores olvidan cuál es la relación de la reductora (P.S.R.U.) instalada en su motor. Para el cálculo de la hélice es importante, por lo que aquí les muestro cómo obtenerla para este caso en particular (Fly 100 Evo) con campana visible.

Por: Juan Luis Barrionuevo.




Hace un tiempo les mostré cómo obtener la relación para reductora a poleas -que habitualmente se encuentran expuestas- y, en el caso de reductoras a engranajes (o de correas sincrónicas) si es que se desarmó la caja que los contiene, se cuentan los dientes del engranaje conducido (solidario a la hélice) y se dividen por los dientes del engranaje conductor (solidario al cigüeñal). En esta nota, voy a explicar uno de los casos que se pueden presentar en la reductora engranajes de un paramotor y sin desarmar la caja de engranajes: En esta oportunidad, con acople (embrague) centrífugo y visibilidad de la campana.
El inconveniente de desarmar las reductoras a engranajes, es que éstos se encuentran en una caja hermética y sumergidos en baño de aceite; por lo que desarmar para contar los dientes de cada engranaje y volver a armarla implica vaciar el aceite (se recomienda llenar con aceite nuevo), cambiar la junta y aplicar el torque que corresponde a los bulones. Una tarea que no es difícil pero lleva tiempo, paciencia y es relativamente costoso. Si de mí dependiera, es algo que haría por la precisión del resultado, ya que sería una sola vez y anotaría los números por todos lados (también le tomaría una foto) para no olvidarme nunca más. Como nadie tiene por qué pensar igual, vamos a la alternativa.

PRECAUCIONES: Cada vez que tenga que manipular la hélice, desconecte siempre el sistema de encendido (batería, bujías, etc.), aun si cuenta con embrague centrífugo.

Con acople centrífugo y sin separarlo del conjunto reductor.

Si la campana en donde actúa el acople centrífugo, es visible desde el exterior (tal el caso del “Fly 100 Evo”, que es el que originó este artículo) no hace falta separar la reductora del embrague centrífugo. Si la campana no es visible desde el exterior o no se puede realizar lo indicado, hay que separar la reductora del acople centrífugo. No es difícil y se hace algo similar a lo descripto aquí; pero, su análisis, quedará para otra oportunidad.
Si tiene una parte visible de la campana en donde actúa el acople centrífugo, no es necesario desarmar nada y se trabaja en el paramotor tal como lo tiene, listo para volar. Vamos a necesitar un poco de cinta de papel (ancho 10 mm) y marcador al alcohol o al agua (de los que se utilizan para pizarrón blanco, de borrado en seco) o al solvente (los permanentes, luego se quita con diluyente), de color negro. Si el motor tiene residuos de aceite, que es lo más probable, limpiar con un trapo con thinner o con un desengrasante.
Dividir el aro de protección de la hélice en diez segmentos circulares. En cada límite entre segmentos circulares, pegar tiras de cinta de papel y, sólo a una de esas tiras, destacarla pintando con la fibra. No importa cuál de las cintas eligió para pintar, lo que importa es que esa cinta va a ser nuestro punto “cero”. Pegar un trozo de cinta de papel en el extremo de una de las palas de la hélice, de manera que se pueda hacer coincidir con la marca del punto cero (Fig. 1).
La mayoría de las hélices de paramotor, con reductora a engranajes, gira en sentido horario. Por tal motivo, partiendo desde la cinta pintada, que es nuestro “0”, vamos a enumerar hasta el “9”, en el sentido de las agujas del reloj, cada una de las cintas restantes.
Hacer girar la hélice, ubicando la cinta de la pala de la hélice con el cero y mantenerla en esa posición. Mejor si cuenta con un ayudante.
Marcar la parte visible de la campana en donde actúa el acople centrífugo con color (negro) y hacer, también, otra marca en alguna parte fija bien próxima, que coincida con la marca de la campana (Fig. 2). Recuerde que la hélice no se debe mover de su punto “cero”, en ningún momento, mientras se realizan estas marcas.

Hacer girar la hélice, en el sentido horario, hasta realizar un giro completo de la pala marcada. Es decir que ésta tiene que volver a caer en el número “cero”. Cuente cuantas veces apareció la marca hecha en la campana.
Si cuando la marca de la pala de la hélice volvió a coincidir con el “cero” y la marca en la campana también volvió a coincidir con la marca realizada en la parte fija; quiere decir que la reductora tiene un número entero, sin decimales, en su relación. Por ejemplo, el “Fly 100 Evo”, cuenta con tres relaciones de reductoras, una de ellas es 1:4, por lo que la marca en la campana tuvo que hacerse visible cuatro veces exactas y permanecer visible coincidente con la marca fija, luego de un giro completo de la hélice.
Si con la pala en el punto “cero” (luego de un giro completo de la hélice), la marca apareció un determinado número de veces pero ahora ya no es visible, esto señala que la reductora tiene decimales.
Manteniendo la pala en el punto “cero” (luego del giro completo), haga girar la hélice nuevamente, pero esta vez en sentido inverso, hasta que aparezca la marca en la campana, coincidente con la marca en la parte fija.
Una vez que coincida, mirar en el aro para ver en qué número se encuentra la pala marcada. Éste va a ser su decimal. Por ejemplo, las otras dos relaciones faltantes del “Fly 100 Evo”, son 1:3,6 y 1:3,3; por lo que si se hicieron bien las marcas, la pala indicará la cinta con el número 6 o la cinta con el número 3, como decimales de su relación de reductora. La parte entera, “3”, fue determinada por hacerse visible tres veces antes de desaparecer.
NOTA: En el “Fly 100 Evo”, también suele indicarse con mayor precisión como relación de reductora 1:3,65 en vez de 1:3,6. Es decir que, además del decimal cuenta con centesimal. Si cuando retrocede la pala hasta hacer coincidir la marca de la campana con la marca fija, la pala “cae” justo en el medio, entre el 6 y el 7, allí está su centesimal 5.

 
RECOMENDACIONES:

1 – Se debe hacer girar, la hélice, sólo una vuelta completa y, de ser necesario, retroceder.
2 - Cuando haga girar la hélice, hágalo lentamente, apenas un poco más rápido que el minutero de un reloj. Es mejor perder un poco de tiempo y asegurarse, que tener que hacer todo de vuelta por perder un conteo. Recuerde que lo que funciona como reductora, ahora lo está haciendo funcionar como multiplicadora, por lo que la campana girará más rápido que su hélice.
3 – Si no está seguro del resultado, repita la operación volviendo al punto “cero” girando en sentido inverso la pala; si no, en el caso de que la relación de reductora tenga decimales, le llevará un tiempo (y varias vueltas) volver a hacer coincidir la marca de la campana.
4 – Consiga un ayudante y explique bien lo que se va a hacer y cómo.
5 – Una vez confirmada la relación de su reductora, anótela en el manual del motor.

- Juan Luis Barrionuevo

domingo, 8 de enero de 2017

martes, 7 de julio de 2009

Cómo obtener el patrón de abulonamiento.

El patrón de abulonamiento (bolt pattern) es necesario para el taladrado de los orificios en el cubo de las hélices. No hay un patrón estandar (ojalá lo hubiera), éstos difieren según el motor y la reductora o según el criterio del diseñador, si es que proviene de un desarrollo personal.
Para ayudar en la explicación, hice este gráfico de una brida imaginaria (que puede ser directa al cigüeñal o formando parte de la reductora), para que con la ayuda de un calibre se obtengan las medidas necesarias.
El patrón de abulonamiento requiere los siguientes datos y que deben ser medidos en la brida (NO en la hélice, atención con esto):
1) Cantidad de bulones.
2) Diámetro de los bulones.
3) Diámetro de la circunferencia que pasa por los centros de los bulones.
4) Diámetro de la guía de centrado.
5) Profundidad de la guía de centrado (normalmente no se pide, pero en algunos casos es necesario, como así también el determinar si es conificada y si existe acuerdo).
a) En la primera imagen (Fig. I), se encuentra la brida vista de frente. En la misma se pueden observar los orificios para seis bulones (hay de cuatro y de ocho), por lo que ya tenemos el primer dato que es la cantidad de bulones. En esa imagen, también se encuentra una circunferencia dibujada con una línea a rayas y que corresponde a la circunferencia que pasa por los centros de los bulones.
b) Vamos a la segunda figura (Fig. II). Para obtener el valor del diámetro de esta circunferencia (A), nos vamos a valer de un truquito que consiste en enroscar dos de los bulones con los que viene provisto el motor para la fijación de la hélice. Los orificios seleccionados para introducir los bulones, deben ser opuestos diametralmente (en el dibujo están marcados con círculos rojos). Con el calibre dispuesto en forma paralela a la cara de la brida y a la línea que une imaginariamente los centros de estos dos bulones, tomamos la medida máxima (B).
c) En la siguiente figura (Fig. III), se mide el diámetro del bulón (C).
d) Restando a la medida B, el valor de C, se obtiene el diámetro de la circunferencia que pasa por los centros de los bulones. A = B - C.
Hasta aquí ya obtuvimos tres de los datos solicitados en el patrón de abulonamiento: 1) Cantidad de bulones, 2) Diámetro de los bulones y 3) Diámetro de la circunferencia que pasa por sus centros.
Ahora vamos a otro dato muy importante. La guía de centrado.
e) Esta es muy fácil, pues es una medición directa. En la figura que continúa (Fig. IV), nuevamente disponemos el calibre en forma paralela a la cara de la brida y obtenemos su lectura. (D).
f) Y, por último (Fig. V), la longitud de la guía que sobresale de la cara de la brida (E). Esta medición se realiza con la varilla para profundidad del calibre.
En el ejemplo que puse en el gráfico, las mediciones son las siguientes:
B = 83 mm
C = 8 mm
A = B - C = 83 mm - 8 mm = 75 mm
D = 25,4 mm
E = 10 mm
Por lo que el código del patrón de abulonamiento de esta brida y en base a la cual se van a taladrar los orificios en la hélice, es: 6xM8x75-25,4(10). Las "x", el guión, el paréntesis y la posición, sirven para separar e identificar las medidas. Repasemos para que todo quede claro:
6. Este primer número corresponde a la cantidad de bulones.
M8. Indica que los bulones son métricos [M] y que su diámetro es de 8 mm.
75. Indica el diámetro (en mm) de la circunferencia que pasa por los centros de los bulones.
25,4. Establece el diámetro (en mm) de la guía de centrado.
(10). Profundidad de la guía de centrado (en mm).
En algunos casos, también se solicita el diámetro máximo de la brida, para determinar la superficie de apoyo entre ésta y la hélice.
—Juan Luis

domingo, 14 de junio de 2009

Peso de las hélices.

Para aquellos que necesiten el peso de las hélices para los cálculos del Centro de Gravedad (C.G.), el peso total de su vehículo o el costo de los envíos, les agrego la siguiente tabla de los resultados promedios de mis hélices bipalas. Las aproximaciones de los datos fueron obtenidos con un error del 10%, por exceso o por defecto, dependiendo del paso, espesor del cubo, densidad de la madera y recubrimiento. Al diámetro de la hélice, en metros (m) multiplicar por la constante "k" para obtener el peso en kilogramos (kg). Por ejemplo: Para saber el peso de una hélice de 64" de diámetro, que equivale a 1,625 m, busco en la tabla cuál es la constante (k) para ese diámetro y corresponde k=1,07. Multiplico 1,625 x 1,07 = 1,739 kg. Si mi error es del 10% (aprox. 170 g), el peso puede estar comprendido entre 1,569 kg y 1,909 kg.
—Juan Luis

domingo, 7 de junio de 2009

El Ojo Volador y Barrionuevo x 2

El Ojo Volador, un importante sitio español sobre parapentes, paramotores y paratrikes, fue uno de los lugares que descubrí por primera vez (desde que decidí incluir hélices para paramotores en mis trabajos) y en el que siempre obtuve muy buena información, además de contar con una estética muy agradable.
Grande fue mi sorpresa cuando aparece, en la “Imagen de la semana”, la foto de mi hermano Timoleón (sí, ese es su nombre) haciendo dinámica en una pequeña ladera de 30 m de elevación en plena Patagonia argentina (Río Gallegos, Sta. Cruz) con su “Mescal 2” de Skywalk. Esa tarde, hizo dos vuelos de 40 y 25 minutos cada uno, cuando a partir de las 17 hs, el viento bajó la intensidad a 22 km/h y con una temperatura de -2ºC (hay que estar loco). Timo es realmente un entusiasta del vuelo libre y tiene que ir a El Bolsón (Río Negro), una localidad que dista más de 1600 km de Río Gallegos para poder volar, por lo que me pone muy contento que este meritorio vuelo haya sido registrado cerca de su ciudad y seleccionada su imagen en este prestigioso portal. Pero eso no fue todo. En Enero de este año, Daniel Crespo (creador del Ojo Volador) había solicitado autorización para adaptar el artículo sobre mantenimiento y conservación de hélices que había escrito en mi blog:
Hola Juan Luis. De vez en cuando me paso por tus blogs que por cierto están muy bien hechos. En particular acabo de leer el post "Conservación de la hélice" y he pensado que si tu nos autorizas podríamos adaptarlo ligeramente (internacionalizarlo) darle un aspecto de articulo añadiendo más fotos y publicarlo en Ojovolador como un articulo técnico - por supuesto con los creditos correspondiente y un enlace a http://fabricacion-helices.blogspot.com/ También te pondríamos destacado en nuestros enlaces. Bueno ya me comentaras algo. Saludos y que tengas buenos vientos para el 2009 Daniel Crespo www.ojovolador.com
Por supuesto que accedí de inmediato, una oportunidad de llegar a miles de personas no se presenta todos los días. Bien, el asunto es que no aparecía ése artículo y, cuando ya la ansiedad dio paso a la resignación, no sé si fue coincidencia o qué, pero de repente dos de los hermanos Barrionuevo compartimos un espacio, en la misma semana, en el Ojo Volador. Al artículo lo pueden leer aquí .
Así que, si con un Barrionuevo en la red no era suficiente, ahora habemos dos jorobando por aquí, provenientes desde ópticas diferentes y desde extremos geográficos totalmente opuestos: “Timo” con el vuelo libre en Santa Cruz (Sur de la Argentina) y yo con las hélices en Corrientes (a más de 3000 km hacia el Norte de la Argentina). Fue una agradable sorpresa. Gracias Daniel. —Juan Luis

sábado, 30 de mayo de 2009

PAP Team y el ROS 125

Otra vez tuve que recurrir a las fuentes para despejar ciertas dudas sobre dimensiones utilizadas en una hélice. En este caso PAP Team (http://www.papteam.com/), conocido fabricante europeo de paramotores, me facilitó el patrón de abulonamiento de hélices que utiliza en sus paramotores PAP1250R y PAP1400R, equipados con motor ROS 125 (http://www.rosmotor.it/) con reductora a engranajes (giro horario).
El patrón de abulonamientos es el siguiente: 4 x M6 x 60 (cuatro bulones de 6 mm de diámetro, cuyo centros pasan por la circunferencia de 60 mm de diámetro). La guía de centrado tiene un diámetro de 25 mm. Muchas gracias a Christine Pou y a Pierre Aubert de "PAP Team", por la excelente atención. También quiero agradecer a Mario Mohl (un amigo con el que compartimos algunos foros de discusión), por la ayuda brindada. —Juan Luis.

viernes, 24 de abril de 2009

Edwin, su paramotor y la fotografía.

En este blog comencé a poner los resultados de mis trabajos –en plena función– a medida que los clientes van enviando sus filmaciones o fotografías, más alguna información que sea relevante al producto y que pueda ser de utilidad a otras personas. En esta oportunidad, Edwin Harvey (integrante del equipo de http://www.parapentenea.com/) cambió de una cuatripala a una bipala para su motor Solo 210, con el necesario cambio de reductora. Su equipo consta de vela Gin Bolero Plus, silla Gin Gingo, paracaídas de emergencia Gin One G y el mencionado motor Solo 210 en su paramotor Dragonfly. Pero esta vez hay algo extra. Para mí es un verdadero gusto disfrutar el toque artístico de una imagen y el sentido de la oportunidad aprovechada en el instante exacto. Es impresionante la calidad profesional de las fotografías enviadas para su publicación (pueden ver más en: http://www.flickr.com/photos/eeh). En la foto de arriba, Alfredo Vila volando su paramotor en el atardecer correntino y, en la de abajo, un acercamiento de la hélice ULX estrenada en esta ocasión (39x26L, patrón de abulonamiento 50x6xM6-GM25, multilaminada en cedro misionero, cedro paraguayo y kiri, blindaje de borde de ataque y recubrimiento completo de palas en ERFV, peso: 830 gr). —Juan Luis

miércoles, 22 de abril de 2009

Honda GX 670 con 55"x30"-R

Luego de cambiar la reductora a correa sincrónica por una a correas en "v" (1,33:1), Hugo De Rosa finalmente pudo hacer funcionar sin problemas el Honda GX-670 (24 HP @ 3600 rpm) que instalará en el "Guppy" SNS-2 que está construyendo en Córdoba (Argentina). En el mismo está instalada la hélice de 55"x30"R que le fabricara para propulsar a su biplano.
—Juan Luis

viernes, 3 de abril de 2009

Destacable atención de H&E Paramotores

Cada vez que me llega una hélice para reparar o una nueva para fabricar, si no tengo datos frescos en mi memoria o es una hélice nueva para mí; recurro a mis archivos, a internet o directamente a las fábricas de los productos, según el caso. No siempre obtengo respuesta y menos de forma tan rápida y atenta como ocurrió con los fabricantes de los paramotores H&E (http://www.he-paramotores.com/). En esta oportunidad, Pierre J. Diet, me quitó las dudas sobre las hélices de 49"x30" que estoy haciendo para Nicolás Brande, quién tiene un paramotor AirExplorer (http://www.airparamotores.com.ar/) motorizado con el motor español HE-R120 de 20 HP. En esta entrada agrego una foto del motor obtenida de la página de HE-paramotores, a la que le incluí datos sobre el patrón de abulonamiento (bolt pattern) y que, seguramente, será de utilidad para los colegas fabricantes de hélices. En la misma página española, podrán bajar los manuales de servicio y mantenimiento de los motores y sugerencias acerca de las hélices más apropiadas para su línea de paramotores. En definitiva, nobleza obliga.
Merci, Pierre.
—Juan Luis

sábado, 28 de marzo de 2009

Lo que queda, lo que sobra

Luego del proceso inicial de desbaste del taco laminado, este es el desperdicio de madera; sólo un 30% queda en la hélice. Y aún falta lijar más.

¿Es bueno "enfibrar"?

Me llegó, para reparar, una de mis primeras hélices para paramotor. Hacía ya un año que a Leandro Colcombet le fabriqué esta hélice para su PAP con motor Solo 210 y fue la segunda a la que le hacía el blindaje del borde de ataque y el recubrimiento de ERFV de las palas. La razón del "enfibrado" con tela bidireccional de fibra de vidrio y resina epoxi (Foto 1), es la de proteger contra micro impactos (arena, agua, piedras, etc.) y, como valor agregado, aumentar la resistencia a la torsión de la pala. Pero, en este caso también actuó como contención de las fibras y evitó rajaduras que hubieran obligado a una reparación mayor de la misma. Hasta aquí la parte buena y me felicito por el trabajo realizado. Pero desde hace tiempo que me puse a pensar acerca de qué sucede con la disipación de energía. La hélice, en caso de impacto, debe ser el fusible para que el daño no sea transmitido al motor y el costo de la reparación se vaya a las nubes en tiempo y dinero. Una hélice se construye o repara rápidamente, un motor importado no. Bien, la respuesta fue reducir el gramaje del enfibrado (el sobredimensionamiento) para que sólo actúe para lo que fue pensado inicialmente, más el pequeño pero importante aporte estructural necesario, y es lo que estuve haciendo en todas las hélices que construí desde ese entonces. Reafirmo mi convicción de que sí es bueno. Utilizando maderas más livianas para obtener la forma en el núcleo, reduciendo su inercia y aumentando el espesor de las secciones próximas al cubo (zona de menor trabajo aerodinámico y de mayor solicitación a los esfuerzos de tracción) a fin de compensar el uso de maderas más débiles para resistir mejor las fuerzas centrífugas; el enfibrado adecuado le otorga resistencia a la torsión (recubrimiento activo), cumple con la función primaria de resistir micro impactos (con el blindaje) y –todo el conjunto– absorberá y disipará mejor la energía de impactos mayores para evitar que se transfiera a partes más costosas. Como premio a estas medidas, comenzaron a salir hélices de 830 g de peso (antes 1.100 g), tal como las recientes que le hice a Héctor Cáceres y a Edwin Harvey, ambos con motor Solo 210. Para el caso de la hélice de Leandro, en la reparación (Fotos 2 y 3) se utilizó el mismo gramaje que tenía originalmente a fin de evitar corregir excesivamente una asimetría másica y aerodinámica (por la diferencia en espesor de las diferentes telas). ¿Es necesario enfibrar? No; pero trae algunos beneficios. De hecho las hélices sin ERFV son tan buenas como las que sí lo tienen si fueron bien construidas utilizando la madera y secciones adecuadas; obviamente, se erosionará más rápidamente ante los elementos que una con protección. En algunos casos en que la velocidad de punta de pala se encuentre en régimen crítico (para las de madera, velocidad superior a Mach 0,6), el enfibrado permite reducir aún más el espesor del perfil del extremo distal; algunas de mis hélices están trabajando a Mach 0,8 sin problemas –casi como las metálicas– con el consiguiente beneficio en eficiencia. Como siempre decimos los diseñadores para “safar”: —Es una cuestión de compromisos. No todo es bueno, no todo es malo.
—Juan Luis

Dos para reparar y una nueva.

Habitualmente, las hélices que reparo no pasan de tener indentaciones en el borde de ataque o partes faltantes en las puntas de pala. Pero desde que la crisis afecta también al aire que respiramos me propuse intentar reparar hélices tan dañadas que, en épocas mejores, les hubiera aconsejado colgarlas de adorno en la pared. Héctor (“Pocho”) Cáceres me envió fotos de la hélice que estaba interesado en recuperar, si ello fuera posible, y que le presupuestara el trabajo. También encargó una nueva para su paramotor equipado con un “Solo 210”. Le pedí que reuniera todas las partes que pudiera y que las mandara. Al día siguiente llegaron las dos hélices para reparar (una “Pignolo” y otra “R&W”) y el encargo de la nueva. La de “R&W” estaba nueva cuando fue golpeada y me pareció que merecía todo el esfuerzo posible por ponerla otra vez en funcionamiento. La de “Pignolo” ya tenía su batalla y las dos palas estaban destruidas y con faltantes de importancia, por lo que está esperando un diagnóstico más preciso para decidir la estrategia de su reparación y test o enviarla de regreso al recuerdo. Resumiendo, reparé la de “R&W” y construí la nueva. Aquí están el antes y el después de la reparación (Fotos 1 y 2) y la nueva con enfibrado de palas completo (Foto 3).

viernes, 27 de marzo de 2009

A hard day's night

Ya bien avanzada la noche de ayer y estando a punto de apagar la última luz, me desplomé en un banquito a fumar un cigarrillo. El olor de la madera y de las resinas, del café que se enfriaba, la molestia de los músculos doloridos, sumado a que mi cerebro ya estaba divagando cuando, de pronto, en la FM de Marcelo (97.9) comenzó a sonar la vieja canción de los Beatles que puse como título. Tomé conciencia de la atmósfera creada y quise compartir ese fragmento de mi tiempo con esta foto.
Good night.

sábado, 24 de enero de 2009

Hélice para un “Guppy” cordobés.

Parte hacia su aeronáutico destino la hélice para el SNS-2 “Guppy”. El SNS-2 “Guppy” es un biplano experimental, monoplaza, de madera y tela, diseñado por Hobbie Sorrell y que está construyendo Hugo de Rosa en la ciudad de Córdoba. Este “Guppy” será el segundo (hasta donde tengo conocimientos) de la Argentina; el primero fue construido por Roberto Blum, de Paraná, Entre Ríos.

El “Guppy” de Hugo será motorizado con un Honda GX-670, bicilíndrico en V, de 24 HP @ 3.600 rpm (http://www.honda.com.ar/productos-fuerza/motor-gx-670-txf.aspx), al que se le instaló una reductora de revoluciones (1,33:1) mediante correa sincrónica.

El espesor de cubo es de 50 mm debido a que los bulones de 8 mm más largos que se consiguen no alcanzaban a sujetar un cubo de mayor espesor a la polea dentada de esta reductora, por lo que hubo que realizar un rebaje al mejor estilo de las hélices para paramotores. El patrón de abulonamiento es de 6 x 8 - 75, con eje centrador de 1”. Tiene blindaje (desde R/r: 0,7 a 1) y recubrimiento total de pala en fibra de vidrio y resina epoxi (desde el cuello hasta el extremo distal).

Se solicitó pintado de puntas de pala en color amarillo y, ya que estaba entusiasmado con el soplete, le hice un mateado negro anti-reflectante a la cara de la hélice (la cara de la hélice es la que corresponde al intradós del perfil), pues como la hélice es tractora, sé lo molesto que es volar con el reflejo del sol sobre la hélice pulida.

jueves, 16 de octubre de 2008

Guías de abulonamiento y centrado estándar

En la entrada anterior (datos requeridos) hacía referencia a los patrones de abulonamiento estándar en la construcción de hélices para paramotores. Hoy les acerco los esquemas que ayudarán a comprender mejor las palabras. El diagrama (A), es el que consta de seis bulones de 8 mm. de diámetro con sus centros alrededor de una circunferencia de 75 mm. de diámetro y un orificio de centrado de 1" (25,4 mm.) de diámetro. Este patrón se utiliza, generalmente, en los paramotores cuya potencia es mayor a los 18 H.P. También es estándard para los aviones ultralivianos con motores Rotax y sus reductoras "B" y "C" El diagrama (B), es el que tiene seis bulones de 6 mm. de diámetro con sus centros alrededor de una circunferencia de 50 mm. de diámetro, también con un orificio de centrado de 1” (25,4 mm.) de diámetro. Si bien existen otros patrones de abulonamiento y centrado, es recomendable mantenerse entre estos dos para posibilitar el intercambio de hélices en el campo, en caso de rotura.

martes, 7 de octubre de 2008

Datos requeridos al encargar una hélice

1) Diámetro 2) Paso 3) Espesor de cubo 4) Diámetro del orificio central. 5) Diámetro de la circunferencia de centros de bulones 6) Diámetro de los bulones de fijación 7) Número de bulones de fijación 8) Sentido de giro (horario o anti-horario) 9) Configuración (propulsora o tractora) 1) DIÁMETRO. Se refiere a la distancia máxima tomada de un extremo distal (punta de pala) al otro de una hélice. Se establece en pulgadas, aúnque se está volviendo norma para los paramotores, medir el diámetro en centímetros. Una pulgada equivale a 2,54 cm. 2) PASO. Es la distancia que avanza una hélice en una revolución, si se considerara el medio en que se mueve como sólido. El paso medido es el geométrico que, en una hélice, es la línea imaginaria que se apoya en el intradós del perfil en la sección de pala correspondiente al 75% del radio. Se establece en pulgadas. 3) ESPESOR DE CUBO. Indicativo del espesor del taco de tallado necesario para lograr todo el rango angular de paso de la hélice, desde la punta de pala hasta la estación del 20% del radio, sin tronchar el perfil. En los paramotores, habitualmente es de 50 mm. y, en algunos casos, luego se reduce a 30 mm. en el sector de la brida. 4) DIÁMETRO DEL ORIFICIO CENTRAL. Este orificio es extremadamente necesario hacerlo, ya que es el que establece el centrado correcto de la hélice. Tiene que coincidir con el diámetro del tetón de centrado que sobresale de la brida que fija la hélice al cigüeñal o a la reductora. En los paramotores, el diámetro del orificio central es habitualmente 1” (25,4 mm.) o directamente 25 mm. 5) DIÁMETRO DE LA CIRCUNFERENCIA DE CENTROS DE BULONES. Se refiere al diámetro que tiene la circunferencia que pasa por los centros de los bulones de fijación de la hélice a la brida. En los paramotores hay dos medidas estándar, según la potencia: 75 mm. y 50 mm. Puede variar si las bridas son de manufactura casera o antiguas. 6) DIÁMETRO DE LOS BULONES DE FIJACIÓN. Es la medida de los bulones utilizados para su fijación y de la cual se extrae la medida de los orificios a practicar en el cubo de la hélice. En los paramotores que siguen las medidas estándar, son los siguientes: bulones de 8 mm. de diámetro distribuidos en la circunferencia de 75 mm. de diámetro y bulones de 6 mm. de diámetro para los que están distribuidos en la circunferencia de 50 mm. de diámetro. 7) NÚMERO DE BULONES DE FIJACIÓN. Es la cantidad de bulones que fijarán la hélice a la brida. En los paramotores que siguen las medidas estándar, el número es de seis bulones. Pueden ser cuatro en algunas fabricaciones caseras o antiguas. 8) SENTIDO DE GIRO (horario o anti-horario). Con el observador ubicado en un punto alejado detrás de la hélice, mirando hacia el sentido de vuelo, es el sentido de rotación de la misma con el motor funcionando. Si rota en el sentido de las agujas del reloj, se denomina “giro horario” (en caso opuesto, “giro anti-horario”). También se conoce como de giro a derecha o a izquierda, cuando la pala que se encuentra en el sector superior gira a la derecha (horario) o a la izquierda (anti-horario), respectivamente. Los paramotores, con reductoras a correas, habitualmente son de giro a izquierda (anti-horario). 9) CONFIGURACION (propulsora o tractora). Se define de configuración tractora, cuando la hélice "tira" del motor desde adelante y, propulsora, cuando la hélice "empuja" al motor, desde atrás. Adquiere importancia por cuanto determinará cuál será la base de apoyo a la brida y de despeje a partes fijas. También es origen de todas las mediciones. Todos los paramotores son de configuración propulsora.

miércoles, 16 de julio de 2008

Conservación de la hélice

Ya les había comentado que los mayores enemigos de una hélice de madera son los rayos U.V. y la humedad. Ambos son muy lentos en su accionar; pero inexorables en sus resultados. Las maderas estacionadas ideales, conservan entre un 10% y 12% de humedad. En zonas con altas concentraciones de humedad ambiental, como ocurre en el Centro y Nordeste argentino, es muy común que se encuentren entre el 15% y el 18%. Lo que nos lleva a ser más cuidadosos en su mantenimiento. La fuerza centrífuga que se genera en una hélice en funcionamiento, tenderá a acumular esta humedad hacia las puntas de las palas; pero si la hélice estuvo “descansando” apropiadamente, la distribución será pareja o con una muy poco apreciable disparidad. Si la hélice no fue conservada adecuadamente, la acumulación desigual de humedad producirá desbalanceo. A continuación, les doy unas sugerencias de cómo mantenerlas cuando no están en uso. Esto también se aplica a hélices en compuestos, que si bien, no las afecta la humedad, sí lo hacen los rayos U.V. y el calor. Si la hélice no está puesta en el motor: Mantenerla siempre horizontal (“acostada”), apoyada en la parte plana del cubo. La humedad relativa es mayor en las zonas más frías del ambiente. Alejar la hélice del suelo. Jamás apoyarla sobre una de sus puntas de pala. Guardarla en su funda o, en su defecto, envueltas en una tela obscura que respire. Evitar los rayos solares y la cercanía a estufas o fuentes de calor. No apoyar nada encima de ella. Si la hélice está puesta en el motor: Mientras el motor y caño de escape están calientes, alejar las palas de toda fuente de radiación de calor cercana, hasta que se enfríe. No importa si queda vertical, esta posición será momentánea. Una vez enfriado el motor y caño de escape, girar la hélice hasta que se encuentre en posición horizontal. Si no se usa durante un prolongado lapso de tiempo, girar 180º periódicamente, manteniéndola siempre horizontal. Por ejemplo, una vez por semana. Y para terminar… La mayor absorción de humedad se producirá por el orificio central del cubo o por los orificios de abulonamiento si es que éstos no fueron debidamente sellados. Un método provisorio de paliar este problema, es derretir parafina en los orificios y distribuirlos cuidadosamente insertando el bulón en forma inmediata para que barra el exceso de la misma. En el orificio central del cubo, se podrá distribuir con la mano.

sábado, 5 de julio de 2008

Blindaje y recubrimiento con PRFV


Una hélice de madera, protegida contra la humedad y los rayos U.V. (Ultra Violetas), tiene vida prácticamente ilimitada. La laca poliuretánica con el agregado de filtros UV, hasta determinado punto, cumple satisfactoriamente esta función pues es lo suficientemente flexible y resistente. Pero en determinados terrenos y situaciones ambientales, esta protección se degrada rápidamente.
Una hélice en funcionamiento se encuentra expuesta a todo lo que encuentre en su camino. Cuanto mayor sea su velocidad de giro y mayor la masa del objeto impactado, mayor será el daño puntual. Sin embargo, los pequeños objetos también adquieren importancia. Desde los minúsculos sólidos –como los granos de arena– a los líquidos –como las gotas de agua–, aunque parezcan inofensivos, son destructivos. Generan miles de micro impactos que erosionan gradualmente el borde de ataque y con bastante rapidez.
En los despegues con los paramotores, es habitual levantar tierra, arena o pequeños objetos al correr, que irremediablemente van a impactar con la hélice, pues ésta se encuentra por detrás del piloto. Del mismo modo, si se opera desde el agua (como los hidroaviones, los airboats o los hovercraft) o si nos sorprende una lluvia, las gotas de agua producirán el mismo efecto.
El blindaje y recubrimiento con PRFV (Plástico Reforzado con Fibra de Vidrio), no la hace inmune; pero retrasa notablemente el deterioro causado por estos micro impactos.
El blindaje consiste en reemplazar una parte de la madera del borde de ataque de la hélice, con una mezcla formada con resina estructural epoxi y carga de sílice, la que se cementa con epoxi estructural (húmedo sobre húmedo) a la madera con la ayuda de un molde de soporte. Una vez fraguado se desbasta hasta tomar la forma del perfil. Si la pala de la hélice no va a ir recubierta con PRFV, se aplica una cinta de PRFV (con resina epoxi para laminar) en la zona del blindaje, como protección extra. Es muy importante el uso de resinas epoxi estructurales de buena calidad de fraguado lento (Araldite de Ciba Geigy, Safe-T-Poxy, T-88, etc.). Si el proceso está bien hecho, no existirán riesgos de desprendimiento de fragmentos que puedan lastimar a alguna persona o desbalancear peligrosamente la hélice.
El recubrimiento de las palas de hélice con P.R.F.V., se realiza con tela de fibra de vidrio bidireccional y resina epoxi para laminar. Se envuelve la pala con las líneas de trama y urdimbre dispuestas a 45º de la línea longitudinal de la hélice para que, además de proteger, ayude a resistir los esfuerzos de torsión generados por la aerodinámica del perfil. En las hélices hechas en maderas como el Cedro y similares, se recomienda recubrir desde el cuello hasta el extremo distal de la pala. En las hélices de madera fabricadas con Pino Brasil, es suficiente con recubrir la zona que marca el blindaje y su fin es específicamente el de protección.

jueves, 3 de julio de 2008

El peso de una hélice no afecta a las rpm.

Tengo que corregir un concepto equivocado que se tiene al comparar una hélice pesada con una hélice liviana. Existe la creencia de que una hélice pesada no alcanza a levantar las mismas vueltas que se logra con una hélice liviana. No es así, no se debe al peso. El que no se alcancen las mismas rpm, puede deberse a cualquier otro factor influyente (disparidad en el paso, el diámetro, superficie de pala, perfil utilizado, terminación, etc.); pero no a la diferencia de peso entre una y otra hélice. Con una hélice pesada, al motor sólo le tomará más tiempo (unas décimas de segundo) llegar a las mismas revoluciones que con una hélice liviana, pues tiene más masa a la cual modificar su inercia. Por lo tanto, será más lenta a las reacciones del acelerador; pero llegará a las mismas revoluciones que con otra hélice de menor peso e iguales características geométricas. El peso mayor sí influye en otros aspectos; algunos en contra, como el aumento del efecto giroscópico, y otros a favor, la regularidad en la marcha del motor, por mencionar algunos de ambos casos.